CLIMA Y ACAPARAMIENTO DE TIERRAS.

Fuente.- Boletin Nyeleni nº 40 de junio 2020.

Desde una perspectiva de base, siempre ha existido un vínculo estrecho entre el clima y las crisis ambientales y la apropiación de tierras. Por ejemplo, las causas de las crisis climáticas y las violaciones de los derechos a la tierra son las mismas: un sistema económico basado en la extracción ilimitada de los recursos naturales, donde las industrias extractivas – como la agricultura industrial y las plantaciones –forman parte de las principales causas de ambas crisis. Al mismo tiempo, esta conexión es aún más inmediata debido a que los proyectos empresariales que causan las crisis ambientales – por ejemplo, la minería y la agroindustria – son también los responsables de gran parte de las muertes más documentadas de los defensores del derecho humano a la tierra y al medio ambiente. Últimamente ha aumentado mucho el interés en las acciones de mitigación y adaptación climáticas basadas en la tierra y la naturaleza. Sin embargo, desafortunadamente muchas de estas medidas han representado serios peligros a los derechos colectivos de los pueblos sobre sus tierras y territorios, debido a la nueva ola de apropiación de tierras para proyectos de conservación, pero también a la mercantilización e integración de los recursos naturales en los mercados financieros, lo que llamamos la “financialización de la naturaleza”. Un aspecto fundamental son las llamadas “tecnologías de emisiones negativas” o NET (por sus siglas en inglés), que persiguen retirar el carbono de la atmósfera. Los países industriales y los emisores empresariales actualmente confían en los NET al haber fracasado históricamente en lograr la rápida reducción de emisiones necesaria para alinearse con las exigencias de la justicia climática. Uno de los sistemas NET empresariales prominente consiste en el cultivo y quema de grandes superficies de árboles y cultivos para bioenergía, y el almacenamiento posterior del carbono emitido en búnkeres bajo tierra. Esto se conoce como bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, o BECCS (por sus siglas en inglés), y según las estimaciones, los BECCS pueden exigir hasta 3000 millones de hectáreas de tierra globalmente. Otras opciones de NET son las llamadas “soluciones climáticas naturales” o “soluciones basadas en la naturaleza” que pueden incluir la restauración forestal, la repoblación forestal y la forestación. Cada una de estas puede tener diferentes impactos sobre el medio ambiente, la tierra y los derechos de los pueblos, dependiendo de quién las controle y cómo se implementen.

Las empresas ya están viendo las soluciones basadas en la naturaleza como una oportunidad para compensar sus emisiones. Estas compensaciones han permitido históricamente que grandes contaminantes, como las empresas petroleras, continúen emitiendo y transfieran su responsabilidad de reducir las emisiones de carbono a proyectos de conservación en comunidades del Sur Global. La compensación de las emisiones de carbono no reduce las emisiones generales y por ello exacerbará los impactos climáticos sobre la tierra. Asimismo la compensación es injusta, puesto que retiene y extiende el control sobre territorios por parte de los que son más responsables del cambio climático. Por ende, la compensación de carbono se convierte en una doble apropiación de la tierra, porque las empresas terminan controlando el uso de la tierra en dos lugares – el sitio que están destruyendo, y el sitio que demandan para realizar la compensación. Por otra parte, las soluciones descentralizadas a las crisis ambientales y de apropiación de tierras que se basan en el control y gobernanza ambiental ecológico y autónomo por parte de los pueblos indígenas, pueblos de los bosques, y pequeños productores sobre su propia tierra y territorios, como son la agroecología para la soberanía alimentaria y la gestión colectiva de los bosques, son posibles y están ganando relevancia como soluciones para la justicia ambiental. La gestión colectiva y territorial del bosque es la mejor manera de conservar los ecosistemas como bosques, manglares, humedales y cursos de agua. La agroecología enfría el clima al suprimir la necesidad de combustibles fósiles, reciclando nutrientes en las explotaciones agrícolas, relocalizando los sistemas alimentarios y deteniendo la destrucción del medio ambiente por causa de la producción de bienes agrícolas con fines de lucro. Ahora más que nunca es esencial que los movimientos de justicia agraria y ambiental trabajen conjuntamente para sacar a relucir las soluciones falsas y demostrar nuestra visión colectiva de un futuro j

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