Discurso del Director Ejecutivo de AFJN ante AEFJN sobre la Declaración Conjunta USCCB-SECAM

Tema:

Declaración conjunta del Comité de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y la Comisión de Justicia, Paz y Desarrollo del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM).

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La Iglesia como socia en el desarrollo

Los obispos destacan el papel singular de la Iglesia en la prestación de ayuda humanitaria y el fortalecimiento de las capacidades locales. En toda África, la Iglesia Católica gestiona una extensa red de escuelas, hospitales, clínicas, parroquias y programas comunitarios. Estas instituciones suelen estar presentes en zonas remotas donde los servicios gubernamentales pueden ser limitados. Gracias a esta profunda presencia en las comunidades locales, las instituciones eclesiales se encuentran en una posición privilegiada para brindar asistencia de manera que se respete la dignidad humana y se fortalezca la resiliencia local. Los obispos nos recuerdan que la cooperación para el desarrollo no solo debe proporcionar ayuda humanitaria, sino también fortalecer la autosuficiencia y la capacidad local.

Apoyando a las familias

El comunicado también subraya la importancia de apoyar a las familias, a las que describe como el fundamento de la sociedad. En muchas culturas africanas, las familias brindan estabilidad, cuidado y apoyo económico. Suelen ser la primera línea de defensa en tiempos de adversidad. Cuando la cooperación para el desarrollo fortalece a las familias —a través de la educación, la atención médica y medios de vida dignos—, fortalece el tejido social de la sociedad misma.

Juventud y emprendimiento

Otro tema clave es el enorme potencial que representa la población joven de África. África es el continente más joven del mundo, lo que presenta tanto oportunidades como desafíos. Los jóvenes aportan creatividad, innovación y espíritu emprendedor. Sin embargo, sin oportunidades de educación y empleo, muchos se enfrentan a la incertidumbre y la frustración. Por ello, los obispos hacen un llamado a la cooperación que apoye la educación, el emprendimiento y oportunidades económicas significativas para la juventud africana.

Justicia climática y cuidado de la creación

La declaración también subraya la urgencia de abordar la justicia climática y el cuidado de la creación. Si bien África contribuye relativamente poco a las emisiones globales, el continente sufre algunos de los impactos más severos del cambio climático. Las sequías, las inundaciones y la degradación ambiental amenazan la agricultura, la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. La injusticia ambiental agrava la pobreza y la inestabilidad. Por ello, los obispos hacen un llamado a la comunidad internacional para que el cuidado de la creación sea una prioridad en la cooperación para el desarrollo y las políticas públicas.

Minerales críticos y desarrollo ético

Los obispos también abordan el tema de los minerales críticos. África es rica en los minerales necesarios para las tecnologías modernas y la transición energética global. Sin embargo, la extracción de estos recursos a menudo ha traído consigo explotación y conflicto en lugar de desarrollo. Los obispos advierten que, en la carrera por asegurar estos recursos, “muchos han pisoteado la dignidad de los pueblos locales”. Por lo tanto, hacen un llamado a establecer alianzas económicas que respeten a las comunidades y garanticen que los recursos naturales contribuyan a un desarrollo equitativo.

Construcción de la paz

La declaración también subraya el papel de la Iglesia en la construcción de la paz. En muchas partes de África, los líderes de la Iglesia actúan como mediadores y promotores de la reconciliación en situaciones de conflicto e inestabilidad. Su labor incluye el diálogo entre comunidades, el apoyo a las poblaciones desplazadas y la defensa de la justicia y los derechos humanos. Como recordó el Papa Pablo VI en su encíclica Populorum Progressio: «El desarrollo es el nuevo nombre de la paz». Cuando las comunidades tienen acceso a la tierra, los alimentos, la educación y oportunidades significativas, se fortalecen los cimientos para una paz duradera.

Por qué esta declaración es importante hoy

Este mensaje cobra especial relevancia en el contexto global actual. En muchos países se observa una creciente presión para reducir la ayuda internacional al desarrollo y replegarse de la cooperación mundial. Sin embargo, los obispos nos recuerdan que la cooperación al desarrollo es esencial para la justicia económica, la dignidad humana y la paz. Al mismo tiempo, las condiciones en las que la Iglesia lleva a cabo su misión también están cambiando.

La labor misionera se desarrolla cada vez más en un mundo donde la cooperación internacional es cada vez más incierta y donde los recursos para las alianzas de desarrollo están bajo presión. Los misioneros que trabajan en comunidades africanas ven esta realidad a diario. Escuelas, clínicas y programas agrícolas que antes dependían de alianzas internacionales ahora enfrentan nuevos desafíos. Por ejemplo, en algunas regiones, los misioneros han visto cómo las comunidades agrícolas pierden el acceso a sus tierras cuando grandes inversiones llegan sin proteger los derechos locales.

Experiencias como estas demuestran cómo las decisiones económicas globales afectan la vida cotidiana de las comunidades. También contribuyen a la labor de incidencia política de redes como AFJN y AEFJN , garantizando que las voces de las comunidades africanas se escuchen en los debates sobre políticas internacionales. En este punto, me viene a la mente un proverbio africano: «Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado». El camino hacia la justicia económica y el desarrollo sostenible requiere precisamente este tipo de colaboración.

El trabajo de AFJN y AEFJN

Aquí es donde organizaciones como AFJN en Estados Unidos y AEFJN en Europa desempeñan un papel fundamental. AFJN promueve relaciones equitativas entre África y Estados Unidos, abogando por un cambio sistémico que incluya la soberanía alimentaria, garantizando que los agricultores africanos tengan la capacidad de alimentar a sus comunidades y controlar sus sistemas agrícolas. AFJN también trabaja para prevenir el acaparamiento de tierras, donde las adquisiciones de terrenos a gran escala desplazan a las comunidades locales. Además, AFJN aborda cuestiones de conflicto y explotación humana, incluyendo la defensa contra el matrimonio infantil y la servidumbre doméstica.

De igual modo, AEFJN en Europa trabaja dentro de los espacios políticos europeos para abordar las injusticias estructurales que afectan a África. Su labor se centra en la justicia corporativa, promoviendo la rendición de cuentas de las corporaciones multinacionales. También trabaja en la soberanía alimentaria y el comercio internacional, contribuyendo a garantizar que los sistemas económicos mundiales apoyen el desarrollo sostenible en lugar de reforzar la desigualdad.

En conjunto, estos esfuerzos abordan los factores estructurales que perpetúan la pobreza, contribuyendo a garantizar que la cooperación para el desarrollo promueva la dignidad y la justicia.

Cierre

En última instancia, la cuestión que nos ocupa no se limita a la ayuda al desarrollo. Se trata de si nuestras relaciones globales estarán marcadas por la extracción y la desigualdad… o por la solidaridad y la justicia. Los obispos nos recuerdan que los fieles de África y Estados Unidos son un regalo mutuo. Fortalecer esa solidaridad es una de las maneras en que la Iglesia contribuye a construir una cultura de paz. Si tomamos este mensaje en serio, apoyar a organizaciones como AFJN y AEFJN se convierte en vivir esa solidaridad en la práctica. Juntos, podemos ayudar a transformar las estructuras que perpetúan la pobreza y a construir sistemas económicos que respeten la dignidad de cada persona. Y al hacerlo, la cooperación para el desarrollo se convierte en lo que está destinada a ser: un camino hacia la justicia económica, la dignidad humana y una paz duradera. Gracias.

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