Mensaje de los Obispos del Comité Permanente de Recowa-Cerao

Al pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad

Durante el primer Sínodo de la Iglesia en África, al evaluar las dificultades a las que tenía que hacer frente el continente, los Padres Sinodales, con pena, hicieron la siguiente declaración: “Una situación común, es sin duda, el hecho de que África está saturada de problemas y casi todas nuestras naciones tienen una terrible miseria, con mala administración de los escasos recursos disponibles, una política inestable y desorientación social.”

Como base de esta observación los Padres Sinodales concluyeron: “que actualmente podemos comparar África con ese hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de los bandidos que lo golpearon y lo dejaron medio muerto”.

Como el Amazonas, nuestra querida África del Oeste se presenta al mundo en todo su esplendor, drama y misterio. Por eso nosotros los obispos, presidentes de las Conferencias nacionales e interterritoriales, presidentes de la Comisión Permanente de la Recowa-Cerao, miembros del Comité se reunieron del 12 al 17 de febrero 2020 en Abidjan, Costa de Marfil con ocasión del octavo encuentro del Comité Permanente, lanzando una mirada atenta de amor sobre el desarrollo de los países Africanos con un particular énfasis en los de África del Oeste.

Escuchando varias presentaciones sobre este tema “Trabajamos juntos sobre los derechos de las comunidades y el ambiente “y habiendo orado os pedimos fraternalmente que reflexionéis con atención sobre los puntos siguientes:

1.- Las elecciones presidenciales en algunos países de la subregión.

Este año 2020 queda marcado por la celebración de elecciones presidenciales en 6 países del Oeste Africano: Burkina Faso, Ghana, Guinea Costa de Marfil, Níger y Togo. Aprendiendo de las experiencias del pasado, apelamos al espíritu de sabiduría y responsabilidad de los actores políticos y de todos los que estarán envueltos en un proceso electoral para que sea pacífico, creíble y transparente. Por fin llegó el momento de ofrecer al mundo otro rostro de nuestra experiencia de democracia:  la madurez, en medio de elecciones incruentas, antes, durante y después de ellas y el veredicto aceptado por todos. Debemos comprender que la política es un espacio de servicio y de entrega personal para la felicidad de los ciudadanos.

Oramos con fervor a Dios para que termine la violencia del ciclo electoral. Nosotros también estamos comprometidos por medio de la Comisión de Justicia y Paz para acompañar el proceso electoral. Apelamos a la conciencia de todos los políticos para que se conduzcan únicamente por el espíritu de Cristo Jesús que dice: “¿De qué le sirve al hombre ganar el universo si pierde su alma?” (Mk 8, 36)

2.- El problema de la expropiación forzada de la tierra

Los obispos de África Oriental damos gracias a Dios por el don de la Creación en general, especialmente por la bendita y rica tierra de África. Estamos convencidos de que los humanos hemos sido instituidos por el Creador como cuidadores de la tierra y de nuestra casa común. En el espíritu de “Laudato Sì” y junto a los pobladores de África, reafirmamos nuestro compromiso de defender los derechos de estos pueblos, el respeto de sus valores, sus tradiciones, sus costumbres y culturas. Queremos trabajar por la protección de la tierra, los bosques, los ríos y toda la vida que florece en estos lugares de África, no solamente como recurso para la explotación en la única dirección del provecho, sino más bien como espacio sagrado, fuente de vida, sabiduría, equilibrio. Desgraciadamente hoy día es expropiada por las multinacionales con la connivencia de algunas autoridades locales.

Añadiendo a las tierras locales expropiadas por las multinacionales, estamos viendo en algunas partes de nuestra región, el crecimiento de esta misma expropiación forzada de los agricultores para usarlas como pastoreo. También somos testigos de los cazadores, aldeanos que son enviados fuera de sus tierras y sus casas y la tierra es destruida, lo que conduce a la pérdida de vidas humanas.

Con toda nuestra fuerza, denunciamos la expropiación forzada de las tierras en todas sus formas.  Las consecuencias son incalculables. La pérdida de la herencia cultural y ancestral, desplazamientos, paro, hambre, éxodo, migración, etc.  Para los estados, compañías multinacionales y para todos los responsables de esta desastrosa forzada expropiación de la tierra en África, nosotros pedimos que escuchen la Palabra de Dios: “No explotes al pobre, porque es pobre, no atropelles al desgraciado en el tribunal” Prov. 22, 22)

3.- Extracción mineral y consecuencias ecológicas

A pesar de que se ha dicho que la extracción del mineral en África es un beneficio económico, es de notar que las consecuencias son incalculables para su gente. Entre otras cosas: degradación del ambiente, desequilibrio del ecosistema, pérdida de la biodiversidad, contaminación de los ríos, de los mares, de las capas freáticas. Hacemos una llamada, desde las enseñanzas del Santo Padre: “De varios modos, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más grandes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos, a costa de su presente y de su futuro” (LS 52)

4.- Necesidad de un tratado o convención que proteja África

Reconocemos que ya existen varios tratados y convenciones internacionales, pero vemos que no son de justicia para África. Nosotros, por tanto, unidos, hacemos una llamada para que se establezca un instrumento global, para regular las actividades de las corporaciones transnacionales. Pedimos a nuestros respectivos gobiernos de África Occidental que trabajen, junto con otros países para la realización de ese instrumento que facilite una paz y sea un factor de cohesión social.

Además, urgimos a los políticos y a las autoridades de nuestros países a defender los derechos de la gente y a participar en el proyecto de este tratado y el consentimiento de su realización. De este modo libres, informados y con el previo consentimiento servirá de garantía para la gente.

Por nuestra parte, nosotros, instruimos a las Comisiones de Justicia y Paz de nuestras diócesis a que redoblen los esfuerzos, hagan innovaciones del cuidado, protección y apoyo a las víctimas de los efectos dañinos del acaparamiento de tierras y su forzosa expropiación. Además, también vamos a emprender un trabajo intenso   a nivel nacional e internacional, de modo que todos los mecanismos puedan situarse en lugar correcto rechazando toda injusticia y anomalía.

También recurrimos a los gobiernos de los países desarrollados. Deberían ser conscientes de que tienen en sus manos no solamente el destino de sus pueblos respectivos sino todo el conjunto de la humanidad. Son también guardianes de nuestra casa común y por eso les dirigimos estas palabras del Papa Francisco: “La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no solo le encomendó el mundo al ser humano, sino también la de su propia vida que es un don que debe ser protegido de las diversas formas de degradación. Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que siguen hoy la sociedad. El auténtico desarrollo humano posee carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado” (LS 5)

Por lo tanto, trabajemos juntos para alcanzar un nuevo orden mundial, que garantice las diferentes comunidades del Oeste africano que promueva el desarrollo sostenible, que respete la naturaleza y los recursos naturales. Siguiendo al Santo Padre nosotros invitamos a los gobiernos a “corregir los   modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del ambiente y los derechos de las comunidades”

Dado en Abidjan – 16 de febrero de 2020

Obispos miembros del Comité Permanente de Recowa-Cerao

Traducido para Aefjn- Antena Madrid

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