La selva tropical africana, Europa y la seguridad alimentaria

Cada año desaparecen millones de hectáreas de selva tropical y muchas otras se deterioran por la actividad humana. El comercio maderero y la agricultura son los principales responsables de esta enorme degradación medioambiental. Y la Unión Europea es uno de los principales Importadores de ambos desde el continente Africano. La selva ecuatorial es talada para nuevas plantaciones de monocultivo de productos destinados al mercado europeo como el aceite de palma, el cacao o el caucho, entre otros, a pesar de que los bosques tropicales son los pulmones de la tierra y contienen el 75% de la diversidad global. Aún más, en el denso y ancho cinturón ecuatorial africano se solapa esta degradación ecológica con la extrema pobreza, una crónica inestabilidad social y política y continuos movimientos de refugiados y migración forzada. Todo esto ocurre mientras las plantaciones de agricultura intensiva, la industria maderera y otros negocios no siempre legales continúan operando.

En los países africanos, la presión sobre la selva tropical se justifica por la necesidad de desarrollo y la creación de empleos. Sin embargo, la degradación forestal causada por la tala masiva y la agricultura de monocultivo en las áreas despejadas no hace nada por resolver la inseguridad alimentaria y desencadena otros daños medioambientales como la reducción de reservas de agua, la contaminación y erosión de los terrenos y una rápida pérdida de micronutrientes. Otras consecuencias negativas son la alteración de la regulación natural de las precipitaciones, la pérdida de la fijación de carbono, esencial en la lucha contra el cambio climático, y una alarmante pérdida de la biodiversidad.  Una consecuencia menos conocida es que en la selva tropical viven millones de personas indígenas y otras comunidades que son muy vulnerables a estos cambios del “desarrollo”. En el África rural es más probable que las oportunidades vengan de la mano de un buen cuidado de la creación y del apoyo a la ya existente agricultura familiar de pequeña escala.[1] Las comunidades rurales tienen un gran interés en proteger el ecosistema de la selva ya que dependen de él para su comida y sustento, a la vez que está intrínsecamente relacionado con su cultura. Muchos componentes de la dieta diaria vienen directamente de la selva: frutos, tubérculos, setas y verduras, insectos y otros animales son recolectados de los bosques. Esto proporciona un suplemento nutricional vital para su seguridad alimentaria a la vez que permiten mantener una relación simbiótica con la vida en la selva. Éstos habitantes atesoran un increíble conocimiento del particular entorno que les rodea y cómo cuidarlo. Pero sufren las nocivas consecuencias medioambientales y, a veces, actos lamentables como expulsiones, violencia u otro tipo de violaciones de los derechos humanos.  Para las poblaciones afectadas, los programas de ayuda para el desarrollo o unas inciertas oportunidades de empleo, o incluso las actividades de restauración en las áreas degradadas nunca reemplazarán el valor de la selva pérdida. El daño es irreparable.

Por lo tanto, llamamos a la Comisión Europea a que cumpla el objetivo internacional de detener la de forestación para 2020.[2] Existe una necesidad urgente de afrontar las causas directas de la de forestación y de la degradación de las selvas; la Tierra está esperando un ambicioso plan de acción de la UE para proteger a los bosques y respetar los derechos de las poblaciones que habitan en ellos. Este plan debería ser integral e influir sobre los diferentes ámbitos que afectan a las selvas tropicales,  redirigiendo varias políticas de la UE.[3]

Debe garantizarse que ninguna producción o transacción financiera vinculada con empresas de la Unión Europea resulte de la de forestación o la degradación de la selva tropical, así como de violaciones de los derechos humanos de sus habitantes. Hasta ahora, instituciones financieras, bancos y negocios europeos han sido grandes financiadores de la expansión de los agro negocios en los países tropicales.  El plan de acción de la Comisión Europea debería ser creativo en reforzar los compromisos gubernamentales y de las organizaciones empresariales para parar la de forestación. Para ello, es necesario poner en el centro la perspectiva de los derechos humanos, incluyendo los derechos de los pueblos indígenas, y recordando la necesidad del consentimiento previo, libre e informado para las inversiones. La Declaración de la ONU de los Derechos de los Pueblos Indígenas debería tenerse muy en cuenta y, si realmente quieren ser coherentes, deberían simultáneamente respaldar el proceso de creación del tratado vinculante sobre las empresas y los derechos humanos.[4] Este sería el camino más recto para establecer sistemas de alerta de riesgos y actuar firmemente contra los abusos medioambientales y de los derechos humanos en las empresas, incluidos subcontratas y suministradores.[5]

Debe reconocerse que la UE tiene varios mecanismos abiertos para tratar de reducir la de forestación y la degradación de los terrenos en terceros países/ Políticas como el FLEGT Action Plan para hacer frente a la tala ilegal en los bosques, la EU Timber Regulation y la EU Wildlife Trade Regulation tratan de luchar contra la tala ilegal y evitar la explotación insostenible de especies madereras relacionadas con el comercio internacional. Estos mecanismos deben ser obligatorios y aplicarse rápidamente para hacer a las empresas responsables del daño que causan. LA EU REDD Facility ayuda a los países a mejorar la gestión del uso de la tierra como parte del esfuerzo por reducir, parar y revertir la de forestación.[6] Sin embargo, estos mecanismos han dado lugar a pequeños logros, de modo que deben intensificarse y acelerarse. Además, tienen importantes debilidades y vacíos que son aprovechados por empresas poco éticas.[7] Es preciso además formular e implementar nuevas estrategias para complementar las ya existentes. La UE podría proporcionar a los países de África Central con una mayor asistencia financiera y técnica para proteger, mantener y recuperar los bosques así como para gestionar y extender los parques naturales protegidos. Esto podría ayudar a combatir la evasión fiscal resultante de la tala ilegal y permitiría controlar y limitar la conversión de área forestal para la agricultura. Promover la explotación forestal comunitaria sería también una buena contribución para erradicar la pobreza y detener la de forestación. Y hay mucho por hacer en el lado de la demanda, incluyendo medidas para reducir el sobre consumo y el desperdicio y, de este modo, la presión sobre las áreas tropicales.

Obviamente, la acción de la UE es insuficiente para afrontar el problema global de la deforestación. Es por ello que la UE debería liderar el cambio y tomar con fuerza su papel de actor global para alcanzar los objetivos medioambientales y de derechos humanos. La UE podría tomar el liderazgo y promover un diálogo y cooperación internacional más amplios trabajando conjuntamente con los países productores y otros grandes consumidores. África y Europa podrían explorar caminos para cooperar sobre la silvicultura y extender sus logros a otras partes implicadas como China, actuando como palanca para revertir  el saqueo.

Actualmente, la Comisión Europea sigue sin aprobar su plan de acción mientras que promueve sin descanso la inversión europea en explotación maderera, energética y agroindustrial que provee al mercado europeo desde los bosques tropicales africanos. Ya es hora de revertir esta situación y luchar contra la deforestación y la extrema pobreza. La subsiguiente reducción del cambio climático beneficiará a toda la humanidad y mejorará la seguridad alimentaria y el respeto de los derechos humanos de las poblaciones que viven en la selva tropical africana.

Alfredo Marhuenda

Policy Officer  AEFJN Bruselas

[1] Un informe del Forest Peoples Programme sobre el caso específico de la RDCongo está disponible en: Securing Forest Peoples’ Rights and Tackling Deforestation in the Democratic Republic of Congo. Deforestation drivers, local impacts and rights-based solutions

[2] Como establece una de las  metas del ODS 15; promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, detener la deforestación, recuperar los bosques degradados e incrementar sustancialmente la forestación y la reforestación a nivel mundial.

[3] Se pueden encontrar propuestas específicas en la declaración del año pasado de varias ONG ambientalistas Tackling deforestation and forest degradation: a case for EU action in 2017. Y también hay un estudio de viabilidad realizado sobre las posibilidades de acelerar la acción de la UE contra la deforestación; Feasibility study on options to step up EU action against deforestation

[4] Lamentablemente, la UE está lejos de apoyar este proceso. 35 organizaciones europeas están reclamando que lo haga: https://ccfd-terresolidaire.org/IMG/pdf/2018-07-13_-_recommandations_techniques-_piece_jointe-1.pdf.

[5] Consultar el forest peoples’ Call to action document destinado a promover y acelerar un cambio positivo y eficaz en las cadenas de suministro de bienes con un alto riesgo de generar conflictos y prejuicios graves en nuestras gentes, tierras, bosques y territorios

[6] FLEGT es el Forest Law Enforcement, Governance and Trade http://www.euflegt.efi.int/flegt-action-plan. REDD es un mecanismo internacional que incentiva a los países en desarrollo a reducir las emisiones de gas invernadero a través de obtener pagos financieros para mantener los bosques intactos. https://unredd.net/

[7] Ver un informe del caso paradigmático de la Rep. Democrática del Congo de Global Witness. file:///C:/Users/policy_officer1/Downloads/TOTAL_SYSTEMS_FAILURE_-_GW_Report%20(1).pdf

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