KOUDIADIENE: la vaca lechera de SEPHOS

Con una facturación anual de más de dos mil millones de euros y una tasa de explotación de 102.208 toneladas por mes, la Sociedad de Fosfatos de Senegal (SEPHOS, S.A) opera en las afueras de Koudiadiéne. Sin embargo, esta explotación está causando problemas ambientales y de salud a la población sin que la compañía tome medidas adecuadas para prevenirlos. Lo que se ha convertido en una situación embarazosa es que, la compañía ha negado, mentido e ignorado los acuerdos alcanzados en el diálogo celebrado en mayo de 2017, entre los representantes de la compañía y las autoridades de Koudiadiéne.

Entre estas mentiras se encontraba la versión de la compañía de que la mina de fosfato de Koudiadiéne estaba casi agotada, que no era rentable para la compañía mantenerse operativa y que el cierre de la mina era inminente. Durante la reunión celebrada en las oficinas de Koudiadiéne SEPHOS, se llegó a un acuerdo entre la compañía y los representantes de Koudiadiéne, en el que la compañía acordó un conjunto de compromisos con las personas afectadas por la explotación de la mina, como el suministro de medicamentos para el dispensario local, el uso de la ambulancia de la compañía para la comunidad y la promoción de oportunidades de empleo entre los jóvenes. Desafortunadamente, cuando la población exigió a la compañía el cumplimiento de sus obligaciones acordadas con la comunidad, la compañía negó tener conocimiento de la existencia de dicho acuerdo. Asimismo, la compañía se ha negado a presentarnos, a nosotros y a la comunidad, el plan de restauración de la mina. Tal plan es requerido por la ley nacional y sugerido por las directrices internacionales sobre empresas y derechos humanos. Los aldeanos se preguntan si es porque el plan no existe o si es porque dicho plan es inútil.

Actualmente, la compañía ha cerrado todas las vías de diálogo con la población, con otros interlocutores como AEFJN en Bruselas y con las REDES en Madrid. SEPHOS es un prototipo de la impunidad de las empresas europeas cuando trabajan en África. Es relevante señalar que SEPHOS no solo ha profanado el medio ambiente de la zona, sino que también ha violado, entre otros, la regla esencial que regula el establecimiento de una empresa minera y hace obligatorio que informen, antes de la explotación, sobre el impacto social, ambiental y el riesgo de la mina. Dicho informe se presentó dos años después del comienzo de la explotación de la mina en 2011.

Las numerosas interpelaciones presentadas para la protección del medio ambiente han llegado a los oídos sordos de los líderes de la compañía, que han seguido degradando el medio ambiente en las cercanías de la mina. La mina está volviendo la tierra cultivable de Koudiadiéne completamente inutilizable para la agricultura, no solo actualmente, sino también para el futuro. Hasta ahora, el deterioro de la tierra provocado por la mina ha impedido que la gente de Koudiadiéne practique sus actividades diarias y, sobre todo, la agricultura. En el pasado, Koudiadiéne estaba formado por pequeñas comunidades agrícolas y ganaderas que vivían de la producción de productos de temporada como tomates, frijoles o guisantes, pero hoy en día es algo impensable.

La Sociedad senegalesa de fosfatos no respeta su obligación legal de proteger el medio ambiente y no ha respetado su compromiso con la población. La compañía dice a menudo que ya no está interesada en la mina de Koudiadiéne, y advierte que ha encontrado otro lugar para explotar, quizás sin tantos inconvenientes para la población.

Sin embargo, la población sabe, por medio de otras fuentes que esto es simplemente una estrategia para evitar sus responsabilidades. Incluso si fuera cierto que SEPHOS ha encontrado otra mina en Senegal, sus líderes no han mostrado ninguna señal de que se vayan a ir pronto, lo que demuestra que la mina sigue siendo rentable. Difundir la falsa noticia de que la compañía abandonará el sitio muy pronto amedrenta a la población para que se enfrente a la compañía que continúa operando normalmente y con impunidad. En cualquier caso, la compañía no ha informado a los trabajadores actuales de su intención de cerrar de manera temporal o definitiva, la mina. Por lo que viven con la incertidumbre de la continuidad de su empleo.

Mientras tanto, debe tenerse en cuenta que la Sociedad Senegalesa de Fosfatos no solo ha privado a Koudiadiéne de tierras de cultivo, sino también de tierras de pastoreo, y ha devastado su medio ambiente. Como resultado, la población, que ya no tiene tierras para cultivar o pastar su ganado, y que no tiene trabaja en la fábrica, vive en una situación muy precaria. El polvo de la mina y de la carretera (una carretera lateral de unos dos kilómetros) que conduce a la fábrica también se adhiere a los árboles, lo que impide su crecimiento y producción.

Este es el universo contaminado y degradado donde esta población de Koudiadiéne ha vivido durante más de una década, debido a la explotación minera de SEPHOS. A pesar de las numerosas llamadas e interrogantes de su población, dirigidos a los españoles a cargo de la mina, Koudiadiéne continúa mirando impotente su riqueza saqueada y su ambiente degradado por la Sociedad de Fosfatos de Senegal (SEPHOS / SA).

Samuel N. B. NDIOLENE

Ingeniero urbanista

Habitante de Koudiadiéne

Publicado por AEFJN | 28 de junio de 2019 | Justicia corporativa |

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