El Vaticano llama a un discernimiento ético en nuestros sistemas Económicos-Financieros

Publicado por Chika Onyejiuwa | 4 de septiembre de 2018 | Artículos, Espiritualidad

El problema de nuestros sistemas económicos y financieros supera estos procedimientos. El verdadero problema radica en la mente humana disfuncional, en nuestra comprensión equivocada de la antropología humana y en el consiguiente valor infinito inconsciente, que hemos colocado en este instrumento de cambio llamado dinero. De acuerdo con la religión budista, la mente humana en su estado normal genera dukkha, que puede traducirse como “insatisfacción” o simplemente miseria.

La mente humana es muy inteligente, pero nunca está satisfecha y es responsable de la violencia sin precedentes que los humanos están infligiendo a otros seres humanos, a otras formas de vida y a nuestro ecosistema. Ha creado sistemas económicos y financieros desprovistos de valores éticos y de discernimiento, pero estructurados y respaldados para llenar el abismo de la mente humana. El hecho de dar una gran importancia a lo que es legal en lugar de lo que es útil para nuestra existencia común, expresa esta disfunción.

Es necesario subrayar que la simple multiplicación y ejecución de procedimientos y acuerdos legales, sin la debida consideración de las orientaciones éticas y los imperativos correctos, no es suficiente para resolver las crisis actuales. El vínculo, a menudo no expresado entre nuestro sistema económico y la pobreza extrema, no es ético; de lo contrario, ¿cómo se puede apoyar e incluso presidir un sistema que deja a una pequeña fracción de la humanidad en abundancia mientras que la mayoría apenas tiene suficiente para vivir cada día?

Se insiste en la necesidad de tener diferentes sistemas económicos y financieros que incorporen nuevas actitudes y formas de vida basadas en valores éticos. El Papa Francisco siempre ha insistido, en sus encíclicas, en cerrar esta brecha, especialmente Evangeli Gaudium y Laudato SI. En Laudato SI, advierte que “se destaca así un gran desafío cultural, espiritual  y educativo que supondrá largos procesos de regeneración.” (202).
En la misma línea, un documento reciente del Vaticano: “Consideración para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico-financiero”, expone las graves aberraciones en nuestros sistemas económicos y financieros y exige un discernimiento ético. Entre los que destacan:

  • Nuestra forma de pensar que considera a los seres humanos exclusivamente como meros actores económicos. (9)
  • La falta de una ética orientada al bien común y guiada por la razón humana (2,17)
  • El control omnipresente de los partidos poderosos y las vastas redes económicas financieras. (12)
  • La creciente desigualdad entre países y dentro de los países.
  • La disminución de los ingresos por el trabajo realizado, cuando existen ganancias y aumento de capital (15)

El documento proporciona orientaciones éticas para la solución de la crisis. Algunas de ellas incluyen:

  • Una comprensión de la economía y de los negocios a la luz de la visión ética de la totalidad de la persona humana.
  • La regulación de los mercados que no pueden hacerlo ellos mismos. (13)
    • Un intercambio positivo del beneficio económico y solidaridad social.
    • Criterios más completos para medir el Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones. (11)

Además, el documento compara los mercados financieros con un organismo gigante, en cuyas venas fluyen enormes cantidades de dinero, como savia vivificante. El sistema es saludable cuando el crecimiento y la difusión de la riqueza van de la mano, y se respeta la dignidad de la persona humana y el bien común. La introducción de instrumentos económico-financieros poco fiables crea problemas sistemáticos y envenena todo el organismo (19).

Los factores destructivos en estos sistemas son:

  • Una creencia ingenua en una supuesta autosuficiencia de los mercados, independiente de cualquier ética, y una cultura empresarial centrada únicamente en el beneficio, sin tener en cuenta el bien común. (21, 23)
  • Productos financieros no transparentes y arriesgados que conducen a burbujas especulativas, así como a la manipulación de la tasa de interés de los préstamos interbancarios. (LIBOR)
  • Sistemas bancarios paralelos y paraísos fiscales fuera de cualquier control estatal que faciliten principalmente la especulación y la corrupción, la evasión de impuestos y el lavado de dinero. (29,30)
    • La creciente deuda pública de muchos países, causada por el fraude en la administración del dinero público, al convertir las pérdidas privadas en deudas públicas.

Como una salida del atolladero, el documento propone:

  • Una evaluación honesta, un cambio en la cultura corporativa y la institución de comités de ética dentro de los bancos y las empresas.
    • Regulaciones claras y eficientes de los mercados financieros y de las agencias de calificación para crear una mayor transparencia en las transacciones comerciales a todos los niveles.
  • Una clara definición y separación de la banca de inversión y las formas clásicas de ahorro y crédito bancario, así como información integral sobre los riesgos de todos los productos financieros.
  • Encontrar formas de una reducción razonable de la deuda pública.

En resumen, el documento del Vaticano se hace eco del antiguo principio rector de que todo lo que se ha creado debe ordenarse adecuadamente para satisfacer la necesidad de la familia humana. Lo que se aplica también a los sistemas económicos desarrollados para la interacción y el desarrollo humanos y se realiza desde el enfoque de los sistemas económicos emergentes de creciente explotación, por individuos y cuerpos corporativos, con fines fraudulentos en lugar de cubrir las auténticas aspiraciones del espíritu humano.

El diálogo entre el sistema económico y los valores humanos centrales debe ser continuo. No es suficiente que se aplique solo a algunos segmentos que obtienen enormes ganancias. Debe ser tal que el mundo entero se convierta en un mejor lugar para todos, debido a las innovaciones de los sistemas económicos modernos.

Wolfgang Schonecke

Chika Onyejiuwa

 Traducido al castellano para AEFJN-Madrid

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