4ª Semana de Cuaresma 2018 en español

Juicio y Renovación


Todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades … Finalmente, no hubo ya remedio“. (1ª Lectura, 4º Domingo de Cuaresma B, 2 Crónicas 36,14-23) “Dios no envió a su Hijo al mundo, para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él. “(Evangelio Jn 3, 14-21)


Los profetas interpretaron la destrucción del templo de Jerusalén y el exilio como una consecuencia de la infidelidad del pueblo de Israel a su vocación. Jesús también lloró sobre la ciudad de Jerusalén, “porque no reconoció lo que le conducía a la paz”. (Lc 19,42)


Las iglesias y las casas religiosas están vacías y muchos rechazan a la Iglesia como institución. ¿Estos fenómenos no son la consecuencia de un largo desarrollo histórico en el que la Iglesia no fue fiel a su misión, bendijo armas, hizo pactos con dictadores y toleró abusos de poder?


Siguiendo una larga tradición profética, Jesús condenó el comportamiento de las autoridades religiosas de su tiempo. Con el mismo lenguaje profético, el Papa Francisco juzga los abusos, las “enfermedades” en la Iglesia. Su diagnóstico podría servirnos para un examen de conciencia en la Cuaresma.


• La enfermedad de sentirse
“inmortal”, “indispensable“; la actividad excesiva: ahogarse en el trabajo y dejar de sentarse a los pies de Jesús; “Petrificación mental y espiritual” que pierde serenidad interior, vitalidad y audacia.

La enfermedad de la planificación excesiva y de funcionalismo; mala coordinación: no vivir el espíritu de comunión y equipo,

del “Alzheimer espiritual“: olvidar la historia de salvación: historia personal con el Señor, su “primer amor”,

de la rivalidad y la vanidad: cuando la apariencia y los honores se convierten en el principal objetivo de la vida,

de la esquizofrenia existencial: llevar una doble vida,

de la charlatanería y los chismes,

de la indiferencia hacia los demás: pensar solo en uno mismo y perder la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas.

La enfermedad de la acumulación: buscando llenar un vacío existencial en el corazón, acumulando bienes materiales. La enfermedad de los círculos cerrados, la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y la Cristo mismo.

(Del discurso del Papa Francisco a la Curia Romana, Navidad 2014)

El Papa Francisco no solo acusa los abusos, sino que nos anima a ver y vivir la Iglesia de manera diferente y a contribuir a su renovación.


• Veo claramente que lo que más necesita la Iglesia hoy es la capacidad de sanar heridas y calentar el corazón de los fieles, la proximidad y la cordialidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campo después de una batalla. ¡Es inútil preguntarle a una persona herida si tiene colesterol o si su nivel de azúcar es demasiado alto! Debemos sanar las heridas. (De la entrevista con Antonio Spadaro SJ 21.09.2013).


• Nadie puede ser excluido de la misericordia de Dios. La Iglesia es la casa, que acoge a todos y no rechaza a nadie. (Twitter 17 marzo 2016)


Una Iglesia con heridas puede comprender las heridas del mundo de hoy y hacerlas suyas, prestarles atención y sanarlas. Una Iglesia con heridas no se pone en el centro, no se cree perfecta, pero coloca en el centro al único que puede sanar heridas y cuyo nombre es: Jesucristo. (Papa Francisco, Santiago 16.01.2018)


Para reflexionar:


• ¿Podemos encontrar rastros de estas “enfermedades” en la Iglesia y también en nuestras vidas personales y en nuestras comunidades?


• ¿Nuestra crítica de la Iglesia está motivada por una actitud de cinismo y pesimismo o es expresión de verdadero amor y compasión?


Damos gracias por la Iglesia, santa y católica, que se renueva siempre y nos abre nuevos horizontes.


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