No podemos beber petroleo
Hemos escrito sobre las crecientes amenazas en el Corredor Verde Kivu-Kinshasa de la República Democrática del Congo.
Lamentablemente, no es el único hábitat de la cuenca del Congo en riesgo. En el vecino Camerún, el gobierno está talando el bosque de Ebo con fines de lucro, cediendo 133.392 hectáreas a empresas madereras industriales.
Este bosque es un refugio vital para algunas de las especies más raras del planeta, incluyendo gorilas occidentales en peligro de extinción, elefantes de bosque y una población única de chimpancés de Nigeria y Camerún. También es el hogar ancestral de más de 40 comunidades Banen.
Con el apoyo de Greenpeace África, estas comunidades luchan por revocar estos permisos de tala ilegales y asegurar su derecho formal al retorno a su territorio ancestral.
Lo lograron una vez, en 2020. Están listos para hacerlo de nuevo. Pero las acciones legales y la organización requieren recursos que deben mantenerse mes tras mes. Para permanecer sobre el terreno hasta que los derechos del pueblo Banen y del bosque estén a salvo, necesitamos apoyo constante.
Este bosque alberga la historia, los pueblos, los espacios sagrados y los medios de subsistencia que el pueblo Banen ha luchado por recuperar durante más de seis décadas desde su desplazamiento forzoso en 1963.
Pero esta no es solo una lucha local; afecta a todo el planeta: la Cuenca del Congo es el segundo pulmón de la Tierra y una red de seguridad vital.
Cada año, este inmenso ecosistema absorbe 1200 millones de toneladas de dióxido de carbono, almacenándolo de forma segura en árboles milenarios y turberas profundas.
A cambio, libera oxígeno y devuelve la humedad a la atmósfera, impulsando los patrones climáticos que alimentan los cultivos desde África hasta Europa y Asia.
Más allá de la regulación del clima global, alberga un tesoro de biodiversidad y plantas medicinales únicas que podrían impulsar los avances científicos del próximo siglo.
La pérdida de la cuenca del Congo va más allá de una tragedia ecológica; es la destrucción del patrimonio biológico que mantiene vivo nuestro planeta.
Al luchar por preservar el futuro del pueblo Banen y el bosque de Ebo, luchamos por el futuro de la vida en la Tierra.
traducido de Greenpeace para Antena-Madrid

